Sara Bueno: “La investigación no es algo que dé frutos a corto plazo y sé que toda la labor que se está haciendo tendrá visibilidad poco a poco”

Sara Bueno: “La investigación no es algo que dé frutos a corto plazo y sé que toda la labor que se está haciendo tendrá visibilidad poco a poco”

La doctora Sara Bueno Fernández es responsable del área docente y profesora en el Grado de Óptica, Optometría y Audiología de la Universidad CEU San Pablo. Licenciada previamente en Biología, se diplomó en Óptica y Optometría por la Universidad Complutense de Madrid y se graduó en Óptica, Optometría y Audiología por la Universidad CEU San Pablo.

Compagina su labor formativa con la investigación, donde se halla inmersa en diferentes proyectos, y es una perfecta conocedora del ámbito de la Optometría. En esta entrevista para SIODEC nos hace un breve repaso por su trayectoria profesional y explica en qué iniciativas trabaja actualmente, además de analizar las inquietudes de sus alumnos y la profesión del optometrista.

1. ¿Por qué decidió estudiar Óptica y Optometría?

Al contrario que muchos compañeros de profesión, no tengo ningún antecedente en mi familia que se dedicase a este campo, pero soy bastante miope y llevo gafas desde los 6 años y lentes de contacto desde los 12 años, por lo que las visitas a la óptica eran algo familiar para mi. Cuando me tocaba hacerme gafas iba a regañadientes, nunca me gustaron, sin embargo la lente de contacto me apasionaba. Hasta que un día, ya licenciada en la universidad, le pregunté a mi óptico: oye, Antonio, ¿y esto de las lentillas dónde te lo enseñaron? Ese año ya no me dio tiempo, pero el siguiente ya estaba matriculada en la Escuela de Óptica de la Complutense.

2. También es licenciada en Biología, ¿qué le motivó a ello? 

Fue “culpa” de mi profesora de Ciencias en el Colegio Sagrados Corazones. ¡Hacía que fuera tan interesante todo lo que nos contaba! Nos tenía a todas las de la clase sin pestañear, con una metodología docente avanzada a su tiempo. Es más, el herbario que hicimos con ella en el Colegio no tenía nada que envidiarle al que años después tuve que hacer en la Universidad… 

3. Más tarde obtuvo el Grado de Doctora, ¿en qué consistió su tesis?

Al empezar mi actividad docente en la universidad tuve que abordar el hacer la tesis, pero tuve que hacerlo empezando desde la etapa anterior, es decir: hacer primero los cursos de Doctorado, Diploma de Estudios Avanzados (lo que era la “tesina”) y luego ya la tesis. Como fui la primera tesis en mi universidad en el área de Óptica y Visión, no había ninguna línea o proyecto de investigación, por lo que conté con la inestimable ayuda del fallecido Dr. Laureano Álvarez-Rementería, que me abrió las puertas de su clínica. Así pude hacer mi tesis en ‘Calidad de visión en pacientes pseudofáquicos implantados con lente intraocular de óptica difractiva’.

4. Ahora es profesora de Óptica y Optometría de la Universidad CEU San Pablo, ¿siempre le llamó la atención el lado docente?

La verdad es que nunca pensé en la posibilidad de dedicarme 100% a la docencia, pero durante ocho años una parte de mi ejercicio profesional lo hice en un laboratorio farmacéutico que, en aquel entonces, tenía una línea de lentes de contacto y otra de productos de mantenimiento: Allergan. Allí empecé a tomar contacto con la docencia, haciendo la formación de nuestra propia red de ventas y dando cursos de diversas materias de lentes de contacto y productos a ópticos y oftalmólogos. Precisamente a uno de esos cursos asistió un antiguo profesor mío de la Complutense que me dijo que se estaba organizando en el CEU la Diplomatura de Óptica y Optometría y que le enviase un currículum, por si en su momento estaba interesada en colaborar como profesora de lentes de contacto. Luego todo vino rodado… ¡han pasado desde entonces la friolera de 19 años! 

5. Otra de sus pasiones es la investigación, ¿verdad?, ¿en qué temas está trabajando actualmente en este sentido?

Pues en diversos aspectos. Uno de ellos está relacionado con el control de miopía con lentes de contacto. Tenemos un proyecto ya muy avanzado con una lente blanda de geometría especial para este fin. También he hecho investigación en temas relacionados con la radiación ultravioleta, con equipos multidisciplinares, en aspectos como daño a diferentes niveles, entre ellos el ocular, tanto por radiación ultravioleta solar (en población infantil en la zona de la Costa del Sol) como por radiación ultravioleta artificial (en cabinas de bronceado) y, en la actualidad, sobre regulación de la luz led. También tenemos un proyecto relacionado con eficacia y durabilidad de la terapia visual en diferentes anomalías de la visión.

6. ¿Cree que a la Optometría le falta mucha labor de Investigación? 

Creo que somos aún muy jóvenes en ese aspecto y, para el corto tiempo que llevamos, hay grupos y equipos muy serios haciendo investigación muy valiosa. La investigación no es algo que dé frutos a corto plazo y sé que toda la labor que se está haciendo en la actualidad irá teniendo visibilidad poco a poco. No se pueden acortar los plazos que estos estudios necesitan para que los resultados obtenidos tengan la validez a nivel científico que precisan para avanzar en nuestro campo. Y, a veces, nos cuesta trabajo que algo que en nuestro día a día clínico observamos que ocurre, necesite esos plazos para poder estudiarse convenientemente y demostrar que es clínicamente relevante. Se nos hacen demasiado largos… pero son necesarios.

7. ¿Se está avanzando cada vez más en que no se vea al optometrista tan solo como el profesional que atiende en un establecimiento de óptica?, ¿por qué?

Pues porque hay muchos más lugares en los que podemos desempeñar nuestra profesión: en la docencia, en la industria, en la sanidad pública y privada, como emprendedores. Todo ello sin menospreciar para nada al optometrista que atiende en el establecimiento de óptica y que está capacitado no solo para evaluar y prescribir la ayuda o corrección necesaria, sino también para dispensarla ofreciendo el mejor consejo según los resultados que ha obtenido del examen en el gabinete. ¡Ya quisieran otras profesiones tener esa doble vertiente que tenemos nosotros de poder prescribir y, a continuación, dispensar y vender aquello que hemos prescrito!

8. ¿Va en aumento la curiosidad de sus alumnos para desarrollar su profesión en otras opciones que no sean establecimientos de venta?, ¿qué inquietudes destacaría de las nuevas generaciones? 

Sí, aunque al estar dentro de la Facultad de Farmacia del CEU muchos de nuestros alumnos, o sus familiares, son farmacéuticos y su ilusión es abrir un establecimiento de óptica como servicio sanitario complementario a la farmacia que ya tienen. Pero a veces la carrera les hace cambiar de idea y buscan esas nuevas opciones. Pero, sobre todo, les atrae el área más clínica.

La lástima es que, hasta que están aquí, muchos de ellos no conocen todas las posibles salidas que hay además del establecimiento de óptica. Creo que ese es uno de los motivos por los que no hay más “vocaciones optométricas” entre los jóvenes que acaban el bachillerato. Ahí puede estar en parte la falta de profesionales ópticos optometristas que demanda el sector.

De todas formas, creo que como primer contacto con la profesión, el estar en una óptica da una visión muy amplia de las diferentes áreas de trabajo y, pasados uno o dos años, tienen una mayor madurez para saber en cuál de los aspectos que han conocido de cerca les gustará especializarse. Es entonces el mejor momento para buscar ese máster o curso de especialización que, junto con la experiencia adquirida, les abrirá nuevas puertas. Unos preferirán especializarse en un área clínica, otros a lo mejor hacer un MBA y dedicarse al área de la gestión de su empresa… 

9. ¿Conocen las nuevas generaciones de ópticos-optometristas el trabajo clínico que se lleva a cabo en centros de Optometría? 

Te diría que sí. Creo que todas las universidades les damos esa visión. Nosotros incluso la completamos con que una parte de sus Prácticas Tuteladas las puedan hacer en un centro de Optometría.

En cambio, los jóvenes en general no conocen nuestra profesión lo suficiente, salvo aquellos que por su ametropía visitan las ópticas.

10. ¿Está valorada y reconocida la labor sanitaria del optometrista en la sociedad?, ¿qué falta por hacer?, ¿qué medida sería clave para poder paliar esta situación? 

Ahí tenemos nuestro talón de Aquiles. A veces las políticas comerciales de las empresas hacen que la labor sanitaria, la más importante, la que hacemos en el gabinete evaluando que no hay problemas de salud ocular sino problemas de visión y que nosotros sabemos cómo mejorar, quede unida o incluso eclipsada por la parte comercial de la venta asociada a esa prescripción. Las políticas de precios, a veces muy agresivas, tampoco ayudan mucho.

Finalmente, el paciente no tiene forma de diferenciar el valor real de cada una de las cosas y piensa que el coste que ha pagado es únicamente el del producto material que se lleva. Por eso, si en otra ocasión solamente necesita del optometrista la labor clínica y no se lleva unas gafas, unas lentillas o un líquido, piensa que no tiene que pagar ese acto.

Creo que está en nuestras manos tomar una sola medida unitaria dentro de nuestra profesión. Debemos tener unos honorarios profesionales que se apliquen en todos los casos, en función del acto realizado y de la valía del profesional que lo realiza. Y que ningún óptico optometrista ejerciente tenga ningún complejo en informar sobre ellos y cobrarlos. Serán proporcionales a la importancia del acto que los genera, a nuestros conocimientos, experiencia, especialización, estudios… Así seguiremos siempre esforzándonos en formarnos como los mejores profesionales y conseguiremos que nos vean así también nuestros pacientes.

Fuera del gabinete, tendremos que aplicar nuestra otra faceta comercial para atenderlos como clientes, que si así lo desean, adquirirán el producto óptico prescrito. Pero cada cosa por su parte. 

11. ¿Las nuevas tecnologías de la información jugarán un papel principal en el futuro de esta profesión?

Claro que sí, de hecho ya lo están jugando. Los pacientes disponen de una gran cantidad de información. A veces hasta es demasiada y no necesariamente buena.

Pero si confían en nosotros vendrán a preguntarnos si es cierto lo que han leído o visto, o a informarse sobre la eficacia o conveniencia para ellos de un nuevo tratamiento que han leído, o a consultar si tenemos o les recomendamos un nuevo producto que han visto anunciado.

Si lo utilizamos adecuadamente, el gran flujo de información que hay disponible nos va a ayudar y nunca nos va a sustituir con nuestros pacientes-clientes.

12. ¿Cómo se imagina este ámbito de actividad dentro de 20 años? 

Dentro de 20 años… ¡yo estaré ya jubilada! Pero espero que los ópticos optometristas de ese momento, con el esfuerzo iniciado por nosotros, hayan conseguido hacerse ese hueco y tener esa consideración dentro del ámbito sanitario que ahora nos estamos ganando paso a paso.

13. ¿Qué piensa de SIODEC y de su labor divulgativa sobre Optometría Comportamental? 

Desde el CEU fuimos testigos del nacimiento de SIODEC, ya que una de sus fundadoras, Pilar Vergara, fue durante varios años profesora en nuestra universidad. La vocación formadora de SIODEC, a través de cursos o en la organización y participación en congresos, pone de manifiesto que una de sus prioridades es precisamente la formación del óptico optometrista para aportarle el conocimiento y la aplicación de sus disciplinas de trabajo.

Desde nuestra universidad no podemos estar más de acuerdo con ellos, y les hemos apoyado y hemos colaborado siempre que nos ha sido posible, realizando de forma conjunta cursos de formación, acogiendo presentaciones de libros u organizando estudios o estancias clínicas para alumnos, entre otras actividades.

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