Pilar Vergara: “La 2º edición de mi libro ‘Estrabismo y Ojo Vago’ recoge nuevos e interesantes artículos científicos que avalan los tratamientos que trabajamos en Optometría Comportamental”

Pilar Vergara: “La 2º edición de mi libro ‘Estrabismo y Ojo Vago’ recoge nuevos e interesantes artículos científicos que avalan los tratamientos que trabajamos en Optometría Comportamental”

– “Ante todo, soy optometrista”, confiesa Pilar Vergara.

– “Hemos tenido un Colegio al que le debemos mucho y que se ha preocupado de que sea una profesión respetada e, incluso, introducida dentro de la Sanidad” 

Con casi 30 años de ejercicio profesional a sus espaldas, Pilar Vergara rebosa la misma pasión, entusiasmo y orgullo por dedicarse a la Optometría Comportamental como aquel día en el que se dio cuenta, entre lágrimas, que era a lo que se quería dedicar el resto de su vida. Pero ante todo se define como optometrista. Como ella dice, “es algo que no hay que olvidar nunca”.estrabismo ojo vago siodec

Precursora en España en el tratamiento de alteraciones visuales por traumatismos así como en la implantación de técnicas como Syntonics, es la primera optometrista española en lograr el certificado Fellow en COVD (College of Optometrists in Vision Development), en BOAF (Behavioral Optometry Academy Foundation) y en Syntonics, tanto por el Colegio de Syntonics americano como por el europeo.

Pilar es una de las fundadoras de SIODEC en 2008 y tiene gran parte de culpa de la evolución tan positiva que ha experimentado esta rama de la Optometría en los últimos tiempos. Y no solo por su labor en consulta o como docente, sino también por su capacidad divulgadora, un aspecto que confiesa que se le da bien y que, bromea, cree que se debe a su condición de albaceteña. “Soy muy llana hablando, como Albacete”, sonríe.

No es para menos, ya que es autora de dos libros que han alcanzado un grandísimo éxito, tanto en España como allende los mares: ‘Estrabismo y Ojo Vago. Mitos, leyendas y verdades’ y ‘Tanta inteligencia, tan poco rendimiento’ o, como ella los describe, “el libro rojo y el azul”. Obras con las que ha querido dirigirse especialmente a padres y madres, para que sean conscientes de la relación entre visión y problemas de aprendizaje. Ahora mismo acaba de salir a la venta la segunda edición de ‘Estrabismo y Ojo Vago. Mitos, leyendas y verdades’, del que se han vendido 2.000 ejemplares en castellano y 3.000 en su versión en inglés. Incluso en pocos meses estará disponible en chino, todo un hito con el que podrá llegar a los más de mil millones de chinoparlantes (puede adquirir la segunda edición en castellano haciendo click aquí).

Además, ya está en camino la cuarta edición de ‘Tanta inteligencia, tan poco rendimiento’ en castellano. Se trata de una obra muy leída en Brasil, donde ya va por la tercera edición en portugués, que próximamente también se editará en inglés.

Después de abandonar Albacete con 18 años “sin pensar volver”, como ella subraya, y tras completar una prolija trayectoria profesional, ahora admite que “está contentísima por haber vuelto” a su ciudad natal, donde dirige el Centro de Optometría Pilar Vergara, dedicado a la Neurorehabilitación Optométrica y a la Optometría Comportamental. En esta entrevista hace un repaso a sus inicios y explica detalladamente diversos aspectos de interés sobre Optometría.

1. Tras diplomarse en Óptica y Optometría, ¿cómo se inclinó por la Optometría Comportamental?, ¿qué le llevó a escoger “este camino menos transitado y menos fácil”, como usted misma lo ha definido alguna vez?

En un principio yo no quería ser optometrista, quería ser pintora. Mi vocación de artista me viene de familia, ya que mi padre fue un torero muy reconocido de su época. Sin embargo, él me decía que ya era suficiente con tan solo un artista en la familia. En este contexto, vi que Óptica y Optometría era una carrera de ciencias que no tenía paro y, tras diplomarme en la Escuela Universitaria de Óptica y Optometría de la Universidad Complutense de Madrid, me fui a Barcelona, donde estuve trabajando tres años en óptica mientras realizaba distintos cursos y continuaba con mi formación. Fue en este punto cuando me di cuenta de que aquel trabajo no era lo mío, no era la rama que cuadraba con mi personalidad, con todos mis respetos hacia todo el mundo que se dedica a esta profesión.

No obstante, tuve la suerte de que, al estar en Barcelona, que ha sido siempre un lugar muy innovador, algunos compañeros habían trabajado y se habían formado en Terapia Visual con la denominada escuela francesa, que sigue la filosofía del doctor Bastien, un gran profesional canadiense que ha sido muy importante y ha diseminado la Optometría por el mundo. De esta forma, y de manera accidental, caí en un curso que se regía bajo esta filosofía y pensé, “esto es lo que yo quiero hacer”.

2. De querer ser pintora desembarcó en la Optometría Comportamental, pero entre medias en una óptica.

Sí, me gusta mucho esta parte de mi historia personal porque se puede decir que fui pinche de cocina antes que cocinera. Y estuvo muy bien, ya que este periodo me aportó mucho. Aprendí a tratar con el público, a diferenciar un tipo de cristales y otros, a ajustar unas gafas, etc. Además, fue una época que coincidió con el boom del 2×1 y trabajaba muchísimo, de lunes a domingo. Son vivencias que creo que hoy en día hay jóvenes que no las viven porque directamente van a especializarse, sin pasar por fases más iniciales.

3. ¿Recuerda estos primeros cursos relacionados con la Optometría Comportamental?

En esta primera etapa me marcó la filosofía del doctor Bastien, aunque a mí nunca me dio clases él mismo. El primero que me dio clases fue el optometrista comportamental Taboada, de Barcelona, que seguía la influencia y metodología de Bastien. Para mí fue algo muy raro y desconocido, muy diferente a lo que hacía en la óptica. Y quise dedicarme a ello.

Con Taboada, que ya por aquel entonces se dedicaba a la Terapia Visual, comencé a hacer análisis y exámenes visuales muy complejos y extensos. Tuve que aprender a desempeñar las pruebas de una determinada manera, analizarlas y, luego, a la vez, a hacer terapia.

Además, tuve la grandísima suerte de que cayó en mis manos una publicidad de un curso del Instituto Médico de Desarrollo Infantil, compuesto principalmente por médicos pero donde se encontraba una optometrista, Elisa Aribau, que impartía la parte de Visión. Y a mí, que por aquel entonces vendía gafas y ponía lentillas, me extrañó mucho ver en el equipo formativo a una optometrista. Sin pensármelo dos veces asistí a la formación y fue cuando me terminé de enamorar de la Optometría Comportamental, porque fui consciente de que nosotros éramos una pieza importante de un puzzle. Y ese puzzle era, entre otras cosas, el desarrollo.

4. ¿Cómo pasó de vender el 2×1 a pasar consulta?

Fue un proceso largo. Trabajaba para vivir y para ganar dinero mientras continuaba formándome con cursos de expertos y postgrados en Barcelona. Entonces, cuando finalicé todas estas formaciones, me enteré de que en Madrid había un máster en Optometría Comportamental. Afortunadamente sabía inglés y me compré muchos libros a través de la OEP (Optometric Extension Program Foundation). Estaba todo el día estudiando y eso me abrió muchas puertas. Así que di el paso, abandoné mi trabajo y me fui al COI (Centro de Optometría Internacional), en Madrid.

5. ¿Y después de hacer ese máster?

Al acabar el máster me contrataron de profesora de Optometría en el COI. Primero de ayudante, pero rápidamente pasé a ser profesora. Fueron años muy intensos donde tuve la suerte de estar junto a profesionales de la talla de Pilar Plou y Mª Sol García Rubio, tener una consulta con Marta Cabranes y trabajar con el equipo olímpico de tiro, además de impartir clases de Optometría. Cuando llegaba el verano y ahorraba un poco de dinero me iba a visitar distintas consultas de diferentes doctores de Estados Unidos. Fui a Boston, Florida, Nueva York o California. En este último lugar fue donde encontré la rama más pura de la Optometría Comportamental.

6. ¿Conservó su influencia inicial de la escuela francesa?

Al principio, la influencia en España venía de Bastien y la escuela francesa. Más tarde llegó el Dr. Robert Sanet con la escuela americana. Fue entonces cuando en España se fue adoptando paulatinamente la nueva escuela americana, enriqueciendo y modificando la francesa, no derribándola. Poco a poco vinieron más profesionales americanos de forma que la escuela francesa prácticamente está desaparecida hoy día. Como todo en la vida, en el momento en el que no hay gente detrás que recoja el testigo, desapareces. Lo difícil ha sido crear un grupo fuerte en España que no dependa de una sola persona.

7. ¿Qué le hace más feliz de su trabajo?

Soy una persona muy polifacética. Me hacen feliz varias cosas y me aburro si solo hago una. Me llena de una forma especial el poder ayudar a la gente a través de los conocimientos de la Optometría Comportamental y la Terapia Visual porque veo que contamos con herramientas únicas, que no tiene ninguna otra profesión, y que podemos asistir a pacientes de una forma tan importante que incluso les cambiamos la vida. La sensación que me producen las consultas me crea verdadera adicción.

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Presentación en Barcelona de la primera edición del libro ‘Estrabismo y Ojo vago’, junto al Dr. Robert Sanet

Por otra parte, me encanta dar clases. Me crea una adicción parecida a la consulta. Mi mentor en este campo es el Dr. Robet Sanet. Lo conocí por primera vez hace 25 años en el COI, ya que vino a Madrid a dar un curso el año que yo estaba haciendo el máster. Afortunadamente conseguí una beca que me permitió asistir al curso que él impartía, ya que por aquel entonces estaba lejos de mi alcance económicamente. Fue una formación descomunal de varios días a la que asistieron 500 personas. Me hice su discípula hasta hoy, ya que después de este momento, mi relación con él se fue afianzando a medida que yo viajaba progresivamente, durante los veranos, a su consulta en Estados Unidos. Surgió una empatía que solo sucede a veces con ciertas personas. Sobre todo fue especial la primera vez que fui a California, junto a Marta Cabranes, y le dije con lágrimas en los ojos: esto es lo que quiero hacer yo el resto de mi vida. Sanet siempre ha sido mi referente y mi profesor desde el principio. Llevo con él toda la vida, encajamos muy bien, tanto a nivel profesional como personal.

Y también me gusta escribir. Me encanta la divulgación, dar información a la gente de la calle. Yo no escribo para los compañeros, sino para que cualquiera pueda entender lo que hacemos y así se puedan beneficiar de tratamientos si los necesitan, ya que la ciencia tiene un lenguaje tan complicado que muchas veces queda fuera del alcance de la mayoría. Se me da bien explicar las cosas con palabras sencillas. Yo siempre digo que se debe a que soy de Albacete, que hablo de forma muy llana, como Albacete.

8. ¿Qué tipo de pacientes le produce más emoción cuando los trata?

He tenido pacientes de muy diversa índole. Pero los que más suelo recordar son los pacientes que han padecido un traumatismo craneoencefálico o ictus cerebral, han sufrido algún accidente o les han extirpado tumores que les han dejado secuelas. Son los que más me marcan, ya que generalmente son personas que llevan pasándolo mal mucho tiempo, incluso años. Son vidas muy afectadas que han dado muchas vueltas y que vienen de psiquiatras y depresiones, y que no saben que tienen un problema visual porque dicen que ven bien. Ellos lo cuentan y nadie les entiende. En este sentido, nunca se me olvida cada paciente de este tipo, jamás. Aunque todos los casos son bonitos, hay algunos que conmueven más que otros porque de repente les cambias la vida. Es una sensación muy fuerte a nivel emocional.

9. ¿Podría destacar algún caso o paciente que siempre recuerde por los resultados tan positivos que se lograron?

Aunque llevo casi 30 años en la profesión, un caso que me marcó hace unos cuatro años fue el de una paciente que tenía un problema visual. Su marido tenía una enfermedad degenerativa y estaba en silla de ruedas, y ella ya no podía ni llevar a su hija al colegio. Había tenido cáncer y creía que su problema visual, que se reflejaba en pérdidas de equilibrio, se lo habían provocado las pastillas con las que se medicó. Le habían hecho todo tipo de pruebas y no daban con la solución. Era un drama, ella lloraba continuamente en consulta. Sin embargo, haciéndole pruebas, encontré que cuando tuvo 28 años había tenido un traumatismo craneoencefálico muy fuerte y, muchas veces, las secuelas de este tipo de problemas salen a la luz algún tiempo más tarde. De esta forma, el problema estaba ocasionado por el traumatismo craneoencefálico, aunque posiblemente el tratamiento del cáncer le había debilitado. Entonces, utilizando una de nuestras herramientas, en este caso unas lentes especiales que se llaman lentes neurofuncionales, a ella le cambió la vida para siempre: retomó sus estudios y es feliz con su hija. Debido a este tipo de casos, este trabajo tiene un componente adictivo muy fuerte.

Al principio de mi carrera con Marta Cabranes también recuerdo otro paciente en Madrid. Era un señor que venía de Mallorca y que llevaba 25 años viendo doble. ¡25 años! Le pusimos un prisma en las gafas, pegado, y aquel día salió sin ver doble. Fue una experiencia tremenda. Todos lloramos de emoción.

10. ¿Cómo pueden pasar tantos años sin que les diagnostiquen la causa?

El problema viene porque la visión en este tipo de pacientes no es evaluada en los términos en los que nosotros la evaluamos, sino que es evaluada en veo o no veo, está borroso o no está borroso. En cambio, nosotros trabajamos otros aspectos, como, por ejemplo, si les tiemblan las cosas o si tienen problemas de equilibrio, porque esto forma parte del sistema visual.

Estos aspectos no solo los analizamos los profesionales que nos dedicamos a la Optometría Comportamental. También son examinados por una rama denominada Neuro-Optometría. En Estados Unidos incluso tienen una asociación, NORA (Neuro-Optometric Rehabilitation Association), que también engloba a expertos en traumatismos, neurólogos, etc.

11. ¿Qué diferencia a ambos ámbitos?

Puedes ser optometrista y dedicarte, además, a la neurorehabilitación, como es mi caso, ya que la Optometría Comportamental te otorga unas bases neurológicas y una serie de conocimientos en terapia que luego son fundamentales para dedicarte a la Neuro-Optometría. También existen muchos optometristas americanos que solo se dedican a la neurorehabilitación, por lo que no son comportamentales, ya que no se dedican a la percepción ni al desarrollo.

A mí me gusta diferenciar ambos ámbitos. De hecho, hace alrededor de un año y medio cambié el nombre de mi consulta. Ahora se llama Centro de Optometría Pilar Vergara. Ya no especifico neurorehabilitación ni comportamental, porque yo soy optometrista. En estos casi 30 años he dado muchas vueltas y me siento orgullosa de dedicarme a la Optometría Comportamental, pero por encima de todo soy optometrista. Y creo que no hay que olvidarlo nunca.

12. No solo es optometrista sino también docente. ¿Cómo suele ser la respuesta de los estudiantes cuando son conscientes de los beneficios y resultados de los tratamientos y terapias de la Optometría Comportamental?

Normalmente, los optometristas que se acercan lo hacen de motu propio, ya que no les satisface su trabajo actual en grandes cadenas o en pequeñas ópticas, donde llevan muchos años haciendo lo mismo. Si estuvieran contentos en sus trabajos nunca darían el paso. Por ello, los que no están contentos buscan algo nuevo y necesitan saber si existen otras cosas que tengan relación con sus estudios. Cuando encuentran la rama comportamental se sienten muy contentos.

Aunque también debo señalar que muchos se llevan una buena desilusión porque creían a priori que la Optometría Comportamental era más fácil. No sé me olvidan las palabras de un optometrista brasileño muy formado, especializado en baja visión y lentes de contacto, que vino a una formación nuestra. Al finalizar el curso me dijo que creía que iba a ser más sencillo y que si existe alguna rama especialmente difícil, esa es la comportamental, ya que requiere de una formación continua durante toda la vida y una serie de conocimientos amplios de otras ramas. Por ello, yo siempre digo de broma que esta es una rama para aquellos que estamos un poco locos.

pilar vergara premio

En 2014, Pilar Vergara fue galardonada con el premio ‘Alexander Bastien’ de la OEP en Birmingham en reconocimiento a sus 25 años de carrera expandiendo la Optometría Comportamental. A la derecha de la imagen el Dr. Paul Harries, y a la izquierda el Dr. Bastien, hijo del mítico Alexander Bastien

13. Cuenta con una dilatada experiencia internacional y con una visión global del sector. ¿Cómo definiría el estado actual de la Optometría Comportamental en España respecto a otros países punteros?

España es un país líder a nivel mundial en Optometría Comportamental, sin lugar a dudas. Tenemos que estar muy orgullosos puesto que muchos nos miran como un grupo fuerte, unido, con muchas ganas y formación. Si bien sigue siendo Estados Unidos el país de referencia, ellos mismos reconocen que España, en este momento, es uno de los líderes mundiales. Si tuviera que mencionar algunos países destacaría, además de España, a Estados Unidos, Australia y Canadá.

14. ¿Y cómo es la situación a nivel europeo?

En Europa hay muchos compañeros luchando por la Optometría Comportamental como, por ejemplo, en la asociación BOAF (Behavioral Optometry Academy Foundation).

La situación de la Optometría cambia y es diferente en cada país. En España disfrutamos del status quo actual de nuestra profesión porque hemos tenido un Colegio al que le debemos mucho y que se ha preocupado de que sea una profesión respetada e, incluso, introducida dentro de la Sanidad.

15. Después de 4 años de trabajo, a finales de 2014 presenta su último libro: ‘Estrabismo y Ojo Vago. Mitos, leyendas y verdades’, que, con más de 200 referencias bibliográficas, vendió más de mil ejemplares en el primer año. Ahora, casi tres años después, se imprime la segunda edición. ¿Nos vamos a encontrar con alguna novedad en esta nueva edición?

Sí, la novedad es que he ampliado la bibliografía. La primera edición es de 2014 y la bibliografía, como es lógico, abarcaba hasta ese mismo año. Ahora, con la segunda edición, he ampliado y actualizado las referencias hasta 2017, incluyendo nuevos e interesantes artículos científicos que avalan los tratamientos que trabajamos.

16. ¿Qué mitos y leyendas resaltaría que están más instaladas en la sociedad?

El uso del parche en el tratamiento del ojo vago o la cirugía en estrabismo. Son tratamientos que se han realizado durante cientos de años. Y la ciencia ha demostrado que no es la mejor opción porque la base sobre la que se soportaba el tratamiento estaba equivocada.

Los problemas vienen de otra causa y, por ello, se debe realizar otro enfoque de tratamiento que los optometristas comportamentales hemos hecho desde el principio, pero sin una base científica que los apoyara, ya que no había herramientas que secundaran nuestros tratamientos. El antes y el después se produjo cuando la ciencia sí amparó nuestro trabajo. No se tratan de tratamientos novedosos, ya que llevamos desarrollándolos desde nuestros inicios, sino que son apoyados científicamente. Todo esto lo explico en mi libro.

17. Posteriormente salió a la venta la versión en inglés ‘Crossed & Lazy Eyes’ que, además, ha sido recomendada recientemente por el prestigioso Dr. Marc B. Taub en Optometry Times como uno de sus diez libros favoritos sobre Optometría y Terapia Visual. ¿Qué sensaciones le produjo un reconocimiento internacional de este tipo sobre su obra?

Fue una pasada, no me lo creía. Me quedé tres días sin poder decírselo a nadie. Estuve en estado de shock. Más que sorprenderme de estar entre esas diez recomendaciones, me llamó la atención que Marc Taub recomendase mi libro junto a aquellas otras obras americanas que yo he tenido siempre como referentes.

18. Un apartado que destaca el Dr. Taub sobre su libro es la sección ‘Preguntas Frecuentes’, un valor añadido que ofrece respuestas a pacientes con ampliopía y estrabismo.

Es muy difícil explicar a la sociedad este tipo de temas con un lenguaje que lo entiendan. Otras obras tratan sobre Optometría pura y dura, que no entienden ni siquiera profesionales. En cambio, mi libro se diferencia en que sirve tanto para optometristas, para actualizarse y poder explicarle ciertos puntos a sus pacientes, como a gente de la calle, para que puedan tener más información y poder decidir, desde la libertad, qué tratamiento quieren para sus hijos que no sea el parche o la cirugía. Ya sabemos que la información es poder.

19. Mirando hacia el futuro… ¿cómo se imagina su próximo libro? ¿le gustaría profundizar en algún tema en concreto?

Mi último libro ‘Estrabismo y Ojo Vago. Mitos, leyendas y verdades’ me ha dejado exhausta, ya que me he pasado cuatro años escribiéndolo. Además, ahora estoy centrada en reeditar mi otra obra ‘Tanta inteligencia, tan poco rendimiento’, que ya va por la cuarta edición en castellano y por la tercera en portugués. Además, con el éxito cosechado con la versión inglesa de ‘Estrabismo y Ojo Vago. Mitos, leyendas y verdades’, ahora me piden en inglés también ‘Tanta inteligencia, tan poco rendimiento’. Pero no cierro la puerta a nuevos temas porque me gusta mucho escribir.

pilar vergara optometria

20. Desde 2008 dirige el Centro de Optometría Pilar Vergara en Albacete, dedicado a neuro-rehabilitación optométrica, ¿cómo ha sido la evolución en estos casi diez años de trayectoria?, ¿está notando un incremento en el número de pacientes?, ¿existe un mayor conocimiento de esta área?

Afortunadamente, al llevar tantos años, ya se conoce mi trabajo y mi consulta es bastante estable, pero sí he percibido cómo se va conociendo cada vez más lo que hacemos y cómo se han podido beneficiar de ello otros compañeros, que lo han tenido más fácil. Reconozco que ha aumentado el conocimiento de la gente de la calle por la Optometría Comportamental y su relación con los problemas de aprendizaje. Y creo que es una labor de campo bastante importante que estamos haciendo a través de SIODEC y en el día a día de las consultas de cada compañero.

21. Como directora del Comité Científico del Congreso de SIODEC en sus cinco ediciones, ¿cuáles son los mayores logros que destacaría de este evento profesional bienal?

El primer congreso de 2008 fue más un encuentro entre amigos, y fue maravilloso. A raíz de ese momento ha habido una importante evolución hacia la profesionalización. En este sentido, creo que los congresos de SIODEC han logrado ya una continuidad y estabilidad que queda patente durante sus celebraciones.

22. ¿Cómo se imagina la Optometría Comportamental de aquí al año 2050?

Me imagino a los optometristas que se dedican a la Neuro-Optometría formando parte del equipo multidisciplinar de hospitales y clínicas de neurorehabilitación. Es decir, habrá una Unidad de Visión que esté formada por el oftalmólogo y por el optometrista especializado en neurorehabilitación.

Y a los optometristas que se dedican a la rama comportamental los veo trabajando codo a codo con psicólogos, pedagogos y demás profesiones afines, algo que ya está ocurriendo, pero creo que en el futuro será una situación que se dará por hecho en la gente de la calle. En España creo que va a ser una rama muy importante y fuerte.

Y también pienso que en 2050 existirá una mayor colaboración entre oftalmólogos y optometristas. Este acercamiento ya ha comenzado y no me cabe la menor duda de que con las nuevas generaciones y los nuevos estudios se irá acrecentando poco a poco.

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