Los socios clínicos de SIODEC aumentan con dos nuevas profesionales de Euskadi y Extremadura

Los socios clínicos de SIODEC aumentan con dos nuevas profesionales de Euskadi y Extremadura

En SIODEC contamos con dos nuevas Socios Clínicos: Amagoia Artetxe y Cristina González, profesionales a las que desde SIODEC queremos transmitir nuestra enhorabuena por su esfuerzo y dedicación y por haber superado con éxito este duro proceso de especialización dentro de nuestra organización. Ser Socio Clínico significa que SIODEC avala que estos profesionales han demostrado tener formación y experiencia clínica en el campo de la Optometría Comportamental y la Terapia Visual (ver Requisitos y Fases para Ser Socio Clínico de SIODEC).

Para poder optar a ello, además de otros requisitos, hay que presentar y aprobar un caso clínico. Para ello, SIODEC pone a disposición a un mentor que ayuda y orienta al aspirante en el proceso de presentación del caso. Además, SIODEC también cuenta con un tribunal de corrección, compuesto por profesionales altamente especializados, que evalúa y corrige minuciosamente cada trabajo y ratifica, o anula, su competencia (ver los Pasos a Seguir para ser Socio Clínico de SIODEC de forma gráfica).

Amagoia Artetxe

Diplomada en Óptica y Optometría por la Escuela Universitaria de Óptica y Optometría de Terrassa, posteriormente realizó el curso de experto en Optometría Clínica Avanzada en la Universidad Europea de Madrid. Desde que finalizó la carrera ha estado a cargo del gabinete de Óptica en Federópticos Oarso, donde se ha formado y trabajado en diferentes ámbitos, buscando, como ella misma apunta, “lo que más me realizaba como optometrista”. Durante los 10 primeros años se interesó principalmente por la adaptación de lentes de contacto especiales y la patología.

Sin embargo, en los últimos 5 años, tras el nacimiento de su hija y después de muchos años indagando en diferentes campos de la Optometría, decidió dar un giro total en su profesión tras descubrir la Optometría Comportamental. Según sus propias palabras, “por fin había encontrado lo que me apasionaba”. Desde entonces se ha dedicado en exclusiva a trabajar y formarse en el área de la Optometría Comportamental, realizando cursos con grandes profesionales como la Alta Especialización en Optometría Comportamental y Terapia Visual, el tratamiento de trastornos de la lateralidad infantil, la fototerapia optométrica o el desarrollo motor, entre otros. En este sentido, desde 2017, Amagoia es practicante de nivel 1 del ‘Método Tomatis’, además de haber realizado el curso de SIODEC ‘El neurodesarrollo visual y motor: los cimientos del sistema visual’, impartido por el reconocido fisioterapeuta Iñaki Pastor el pasado mes de diciembre.

Comenta que su motivación para superar el proceso ha sido doble: “a nivel personal se trata de un reto de crecimiento profesional; reflexionar sobre el diagnóstico, las pautas y procedimientos que realizas para estudiar, refinar y avanzar en todas ellas. Es un ejercicio de autoevaluación constructiva sin duda alguna”. Y, a nivel profesional, también es “un acto de compromiso colectivo; nuestra profesión está avanzando de forma increíble en cuanto a reconocimiento y acceso a formación, y esta es una manera de aportar nuestro granito de arena a este proyecto”.

Por último, Amagoia quiere destacar que “no estamos solas y solos en este viaje, sino que hay un acompañamiento total por parte de los mentores y la gestión del proceso. Sin duda es un viaje que merece la pena”.

Cristina González

Diplomada en Óptica y Optometría por la Universidad de Granada, Cristina González realizó prácticas durante el verano de 2008, antes de finalizar sus estudios, en la onubense Óptica Center. Más tarde estuvo trabajando en el Centro Óptico Coca, en Cáceres.

A continuación, y al tiempo que realizaba el Máster oficial en Optometría Clínica por la Universidad Europea de Madrid, hizo prácticas clínicas en la Corporación Oftálmica VISSUM, desempeñando labores de quirófano y consulta. Un año más tarde entró a formar parte del Centro Óptico Alain-Afflelou, situado en la capital cacereña y, posteriormente, fue responsable en el área de Terapia Visual en Federópticos Fuentes Najas, en Sevilla.

En 2012 Cristina se incorporó como terapeuta visual en la sevillana Clínica de Optometría Comportamental INDEVA, en la que estuvo 3 años compaginando el trabajo con cursos formativos para obtener el Grado en Óptica y Optometría. En 2015, decidió fundar su propio Centro de Optometría en Cáceres, denominado ‘Aprendiendo a Ver’, que dirige hasta la actualidad.

Cristina no ha dejado de formarse durante estos años. Se ha especializado en ambliopía, estrabismo y optometría pediátrica, así como en procedimientos clínicos optométricos, desarrollo motor, terapia visual deportiva y Syntonic. También ha realizado el Curso de Alta Especialización en Optometría y Terapia Visual y el de Optometría Pediátrica, ambos impartidos por el Dr. Robert Sanet. En su voluntad por mantenerse actualizada, en permanente formación y a fin de brindar un mejor servicio clínico a sus pacientes, en el verano de 2017 Cristina se trasladó a California (Estados Unidos), donde realizó diversas estancias clínicas en centros de reconocido prestigio internacional. Todo ello de la mano del Dr. Carl Hillier, en San Diego; de la Dra. Susan Daniel, en Carlsbard; y del Dr. Gary L. Etting, en Los Ángeles.

Según Cristina, “conseguir superar con éxito el proceso ha supuesto desde el principio un gran reto a nivel personal y profesional”. “Obtener el reconocimiento público de SIODEC ha sido una experiencia muy gratificante, a la vez que enriquecedora y de crecimiento que, desde mi punto de vista, todo optometrista comprometido con la especialidad debería al menos intentar”, señala.

Y es que, en sus propias palabras, Cristina comenta que, “en mi caso particular, el hecho de haber concluido esta etapa, presentando un caso clínico ante un riguroso tribunal, poniendo a prueba mis conocimientos y mostrando cuál es mi proceder en consulta, ha hecho que reflexione acerca de la forma en que evalúo, diagnostico y trato a mis pacientes, llegando a conclusiones que han motivado fundamentalmente que me reafirme como optometrista, mejorando incluso algunos de los procedimientos que implemento en en consulta”.

Por último, afirma que “ser socio clínico de SIODEC supone para mí un reconocimiento a la profesionalización de la figura del optometrista; lamentablemente la profesión adolece del conocimiento del gran público, por ello, constituir una sociedad solvente y prestigiosa de optometristas clínicos debe ser una prioridad para todos los que nos dedicamos a ello”.

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