Las lentes oftálmicas se prescriben para compensar el exceso o la escasez de potencia del globo ocular para proporcionar una imagen nítida. Permiten compensar, por tanto, errores refractivos como la miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia (lente refractiva).

Existen lentes de diferentes materiales: mineral, policarbonato y orgánico. Las lentes minerales están en desuso por el riesgo de rotura y lesiones y mayor peso, las más resistentes son las de policarbonato pero son muy sensibles a las abrasiones, las más utilizadas por tanto son las ORGÁNICAS. Actualmente se pueden fabricar lentes de prácticamente cualquier potencia, con diferentes espesores, con numerosos tratamientos (antirreflejante, endurecido, …) y múltiples filtros y coloraciones.
Dependiendo del número de potencias de las lentes pueden ser:
- Monofocales, una sola potencia (permiten el enfoque a una distancia).
- Bifocales, dos potencias (permiten el enfoque a dos distancias).
- Multifocales, varias potencias (permiten el enfoque a múltiples distancias).
- Progresivos, “infinitas” potencias (permiten el enfoque a “todas” las distancias).
El tipo de potencia puede ser:
- Positiva: se utilizan para compensar la hipermetropía; ayudan a relajar la acomodación, porque “sustituyen” la función del cristalino, por eso también se utilizan para la compensación de la presbicia; y permiten disminuir el esfuerzo de la convergencia.
- Negativa: se utilizan para compensar la miopía; estimulan la acomodación; y aumentan o estimulan la convergencia.
Otro aspecto importante en la utilización de las lentes oftálmicas es su centrado, ya que el efecto de las mismas variará dependiendo de la posición.
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