Dr. Víctor Casaprima: “Los optometristas me han ayudado a comprender cómo la visión forma parte del conjunto del desarrollo, cómo la vista es una parte de la visión y cómo las dificultades en las habilidades visuales pueden afectar otras áreas del desarrollo”

Dr. Víctor Casaprima: “Los optometristas me han ayudado a comprender cómo la visión forma parte del conjunto del desarrollo, cómo la vista es una parte de la visión y cómo las dificultades en las habilidades visuales pueden afectar otras áreas del desarrollo”

El doctor Víctor Casaprima Sagués es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Central de Barcelona y es especialista en Desarrollo Infantil. Con cerca de 40 años de ejercicio profesional, ha compartido su trayectoria y conocimientos con profesionales de otras disciplinas, como psicólogos, psiquiatras, pedagogos, optometristas, osteópatas, otorrinolaringólogos o logopedas, entre otros especialistas. Estas experiencias le han permitido obtener una visión global y también especializada del desarrollo madurativo cerebral y de la conducta.

Cuenta con su propia consulta, donde atiende diferentes trastornos funcionales del desarrollo y de la conducta. También ofrece tratamientos de homeopatía, tanto pediátrica como para adultos, con un criterio de orientación y dirección médica.

El Dr. Casaprima cree que es importante establecer un criterio de prioridad terapéutica y evitar la desorientación ante situaciones de multidiagnósticos, tan frecuentes en la actualidad por la evaluación de un mismo caso a cargo de especialistas de diferentes disciplinas.

En esta entrevista para SIODEC comenta diversos aspectos de interés sobre su trayectoria profesional y habla sobre la el trabajo multidisciplinar y la importante función del optometrista.

1. Tras estudiar Medicina, ¿por qué se interesó por el campo del Desarrollo Infantil?

Me interesaba el desarrollo cerebral, entender la “maravilla” que representan los cambios que se producen desde el recién nacido hasta la madurez completa, y descubrir que podíamos intervenir en este desarrollo para ayudar a cambiar conceptos que representaban una limitación para muchos niños.

2. Usted habla de la importancia de tener en cuenta el equilibrio de la persona. ¿Qué papel considera que juega la visión en él?, ¿y la Optometría Comportamental?

El equilibrio de la persona es la base de la salud mental. Los órganos de los sentidos son la vía de entrada a nuestro ordenador central (nuestro cerebro), construimos nuestra realidad a través de nuestras vivencias, elaboramos conductas a través de las experiencias. La visión supone una de las vías sensoriales más importantes. La Optometría Comportamental debe ayudar a que la gestión de la información visual sea correcta y nos permita una adaptación adecuada a la realidad, contribuyendo a un buen equilibrio interno.

3. ¿Por qué es tan importante tratar cada trastorno o problema visto desde la unidad o el conjunto, y no de forma individual?

A medida que la ciencia avanza van apareciendo super-especializaciones, y esto es bueno porque permite una mayor profundidad de estudio. Aunque también tiene su punto negativo, y es que a menudo nos centramos en una afectación perdiendo de vista el contexto, el origen o la repercusión sobre otras áreas de nuestro desarrollo (es como ver un mapa viendo solo el punto de destino, pero sin abarcar el origen y la ruta).

La visión global del paciente nos permite analizar en conjunto e interpretar mejor el origen de una alteración. Un diagnóstico más completo permite un tratamiento más eficaz. Es habitual que las familias se sientan desorientadas ante diagnósticos muy diferentes en función de la especialidad.

4. El equilibrio es esencial en adultos, pero en niños ¿por qué es tan importante cuidarlo y tratarlo en caso de existir algún problema? ¿A qué puede afectar a esas edades?

Un niño equilibrado y con bienestar personal es un niño más feliz, bien adaptado y con una actitud abierta. Un sistema nervioso en actitud abierta permite un mejor aprovechamiento de las experiencias, vivencias y aprendizajes, facilitando un estado de salud mental.

5. En el campo de la Atención Infantil, ¿cuáles son los principales problemas con los que se encuentra en su consulta?

La atención es una función cerebral muy compleja, con muchas variables y matices (atención global automática, selectiva, focal, alternante…). En la consulta recibimos muchos niños afectados de alteración atencional; muchos de ellos ya diagnosticados erróneamente de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), con o sin hiperactividad.

Hay muchos motivos por los que un niño puede tener conductas de falta de atención. Nuestra obligación profesional es diagnosticar la afectación atencional y la causa de la misma. El tratamiento farmacológico con metilfenidato (habitual en el diagnóstico de TDA) no debe ser el tratamiento de elección. Hay amplias opciones terapéuticas que nos permiten tratar eficazmente los problemas de atención.

6. Y en el terreno de los problemas de aprendizaje, ¿qué tipo de deficiencias suele encontrar? ¿Qué deben tener en cuenta los padres que se enfrentan a este tipo de dificultades con sus hijos y no saben a quién acudir?

Los problemas de aprendizaje más frecuentes son:

1. Problemas madurativos, que hacen que las demandas de aprendizaje no se ajusten a la madurez del niño.

2. Alteraciones funcionales, ya sean neuromotoras (reflejos primitivos, posturales, etc.), visuales, auditivas… que afectan a la red jerárquica asociativa cerebral y hacen que los niños no adquieran correctamente los requisitos básicos para el aprendizaje instrumental (lectoescritura, cálculo, etc.). La lectoescritura es una herramienta imprescindible a lo largo de toda la escolaridad. Un mal aprendizaje de la misma puede condicionar sus resultados y su bienestar.

3. Alteración de los hábitos de trabajo relacionados con una mala praxis educativa (niños dependientes o con escaso desarrollo de las calidades de autocontrol, entre otras situaciones).

7. ¿Se apuesta lo suficiente por la prevención? ¿Cómo mejoraría la calidad de vida de niños y adultos si se apostase más por este aspecto?

No creo que se apueste por la prevención. Para ello hay que tener en cuenta el desarrollo infantil de 0 a 6 años sobre todo, y de los 0 a los 3 se le concede muy poco valor. Todos sabemos de la enorme plasticidad del cerebro en los seis primeros años, de la importancia de los registros, memorias de procedimiento, vinculaciones afectivas, sentimientos de autoestima…

Deberíamos respetar la diversidad, la velocidad de desarrollo de cada niño, estimular el equilibrio o dar importancia a la inteligencia emocional. Es cierto que las últimas tendencias tienen en cuenta las inteligencias múltiples o el trabajo por proyectos, pero hay que dar más valor a los primeros años de vida del niño.

8. Usted hace mención al problema de la desorientación del paciente cuando recibe multidiagnósticos por parte de distintos profesionales. ¿Qué solución podría darse a esta realidad? ¿Cómo podría establecerse un criterio de prioridad terapéutica y quién debería determinarlo?

Efectivamente los padres se sienten, a menudo, desconcertados por diferentes opiniones en función de las especialidades que hacen el estudio. Mi consejo a los padres es que busquen un profesional que les pueda ofrecer una visión amplia de quién es su hijo y qué aspectos tienen prioridad para abordar sus dificultades en el aprendizaje.

Hay que trabajar en equipo y los profesionales debemos tener una visión holística, apoyándonos en otros profesionales (médicos, psicólogos, pedagogos, optometristas, osteópatas…) para poder profundizar, pero partiendo de la globalidad. Así es como he trabajado siempre. El profesional debe conocer las bases del desarrollo neurofuncional, detectar sus posibles alteraciones y derivar al profesional para completar opinión diagnóstica cuando lo considere necesario. Posteriormente, se ha de elaborar un tratamiento de acuerdo a las prioridades establecidas.

9. ¿Qué le han aportado sus cerca de 40 años de experiencia trabajando codo con codo con distintos profesionales de diversas disciplinas?, ¿qué le aportan los optometristas?

Trabajando con otros profesionales podemos abrir nuestros horizontes mentales. Es fácil encerrarse en unos hábitos de valoración y abordaje cuando no se cuenta con visiones diferentes de un mismo problema. Los profesionales de la Optometría me han ayudado a comprender cómo la visión forma parte del conjunto del desarrollo, cómo la vista es una parte de la visión, cómo las dificultades en las habilidades visuales pueden afectar otras áreas del desarrollo.

10. ¿Podría mencionar el caso o los casos más relevantes o de éxito de su experiencia trabajando con optometristas?

Recuerdo algunos casos que, en su momento, me resultaron sorprendentes: como por ejemplo el caso de un niño de 8 años muy inquieto que estaba siendo etiquetado de hiperactivo y orientado hacia tratamiento clásico, y que cambió de manera espectacular al realizar terapia visual tras detectarse importante afectación de la visomotricidad, acomodación y madurez binocular. También han sido muy habituales los casos de trastornos de lectura corregidos con tratamiento de optometría.

11. Si pudiese cambiar algo en cuanto a la forma de trabajar de los profesionales sanitarios, ¿qué sería? ¿Qué le gustaría mejorar?

No solo de los profesionales sanitarios. Considero que todos deberíamos ser más humildes en nuestro trabajo, aprender a escuchar a los demás, aprender nuevas formas de interpretar los trastornos, abrirnos a nuevos enfoques, tener críticas constructivas que sumen y que no resten. En definitiva, creo que en cualquier entorno de las relaciones humanas todo sería mucho mejor si supiéramos empatizar mejor los unos con los otros, alejándonos de los corporativismos y de los criterios restrictivos.

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