Cristina López Pascua: “Los optometristas consiguen resultados positivos en la mejora del déficit visual de pacientes con daño cerebral adquirido facilitando nuestro tratamiento”

Cristina López Pascua: “Los optometristas consiguen resultados positivos en la mejora del déficit visual de pacientes con daño cerebral adquirido facilitando nuestro tratamiento”

Cristina López Pascua es fisioterapeuta. En 1997 creó Lescer, un centro neurológico pionero especializado en el tratamiento de lesiones cerebrales que cuenta con más de 40 trabajadores y una media superior a 200 pacientes anuales. Cristina dirige este centro de referencia en Madrid que ofrece una atención basada en el abordaje integral de las necesidades de los usuarios afectados por Daño Cerebral Adquirido (DCA) durante todo el proceso rehabilitador.

En esta entrevista para SIODEC, Cristina comenta con más profundidad qué es el DCA y cuáles son sus secuelas e incidencia en España. También nos detalla con qué perfiles profesionales trabaja en su centro y su relación con los optometristas para la mejora de sus pacientes.

1. ¿Qué es el Daño Cerebral Adquirido (DCA)?

El Daño Cerebral Adquirido (DCA) es una lesión producida de forma súbita en el cerebro cuyas consecuencias cambian bruscamente la vida de las personas y familias afectadas.

2. ¿Cuáles son las causas y secuelas más habituales?

Las principales causas del DCA son los ictus o accidentes cerebrovasculares (ACV), generados por la interrupción del flujo sanguíneo en una región del cerebro, y los traumatismos craneoencefálicos (TCE) producidos por accidentes de tráfico, laborales, deportivos, caídas o agresiones. Existen otras causas tales como anoxias, tumores cerebrales o enfermedades infecciosas.

Cualquier lesión cerebral puede producir una alteración de las funciones cerebrales que pueden provocar déficits más o menos numerosos, leves o graves, a nivel motórico (alteraciones del tono y fuerza muscular, de la coordinación y control motor, alteraciones de la sensibilidad, dificultades en la deglución, en la articulación del habla, etc.) o cognitivo (alteraciones en la orientación, atención, velocidad de procesamiento de la información, percepción, aprendizaje y memoria, razonamiento y pensamiento abstracto, planificación y regulación del propio funcionamiento, falta de conocimiento y reconocimiento de propias limitaciones, etc.), así como en la capacidad de comunicación (dificultades en la expresión o comprensión del lenguaje, en el habla, de disfagia, etc).

También en la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria (la alimentación, la deambulación, la realización de las transferencias del propio cuerpo, el vestido y desvestido, el uso de utensilios, el manejo del dinero o de los medios de transporte etc.), en la capacidad para regular las emociones y el comportamiento (apatía, falta de iniciativa, desinhibición, irritabilidad, agresividad, conductas repetitivas, etc.), dan lugar a complicaciones médicas (posibles infecciones, complicaciones derivadas de los sondajes, mayor riesgo de padecer epilepsia, etc.) y alteran el entorno familiar/social/laboral (como consecuencia de los diferentes déficit, el desempeño de responsabilidades familiares, las relaciones afectivas y sociales, el disfrute del ocio, y el ámbito laboral pueden verse afectados).

3. Se trata de un problema de elevada frecuencia pero del que no se habla mucho o pasa más desapercibido. ¿A qué cree que se debe este hecho?, ¿cree que la aparición de forma tan brusca en la vida de una persona y de sus familias y la severidad de las secuelas que ocasiona hacen de esta patología la epidemia del siglo XXI?

Durante los primeros momentos de la aparición de la enfermedad, la situación de los pacientes es tan grave, tanto a nivel vital como las secuelas que padecen, que origina que las familias solo puedan destinar su tiempo a cubrir las necesidades de su familiar y acompañarlo durante las estancias del mismo en el hospital. Superada esta fase, los retornos a los domicilios o a otros recursos hace que tanto el paciente como la familia se encuentren en procesos de gestión de múltiples aspectos, además de estar en estados emocionales de duelo interno para poder superar lo ocurrido. En las fases más crónicas la situación suele ser la misma de desbordamiento, el paciente está centrado en su rehabilitación y el familiar en intentar recuperar su vida anterior.

Sumado a todo lo anterior, está la falta de capacidad de reinserción o intersección de estas personas en la sociedad, bien por las barreras arquitectónicas ante la falta de movilidad o las barreras de la sociedad para comprender los déficits cognitivos que padecen los pacientes con DCA.

Todo esto termina siendo una de las causas de la poca visibilidad que puede tener esta enfermedad. Si tenemos en cuenta que tanto pacientes como familiares son una parte fundamental dentro del conocimiento y la visualización de la enfermedad por y para parte de la sociedad, la situación en la que estos se encuentran y la falta de tiempo, no les permite ser tan visibles, contribuyendo de manera indirecta e involuntaria a que la enfermedad pase en cierto modo desapercibida.

4. ¿Por qué no está cubierto en el sistema sanitario público?

Tendríamos que poder conocer el volumen de población afectada por DCA en la sociedad. En este sentido, para hacer una aproximación de la incidencia y prevalencia del DCA tanto en el ámbito hospitalario como en el ámbito de la discapacidad, podríamos destacar los siguientes estudios:

En cuanto al ámbito hospitalario, en 2012 se llevó a cabo el estudio Iberictus, a cargo del Grupo Español de Enfermedades Cerebrovasculares, en el que se indica una incidencia anual general para todos los eventos cerebrovasculares de 187 por cada 100.000 habitantes (95% intervalo de confianza). La incidencia para varones fue de 202; frente a 187 para las mujeres.

De acuerdo al Registro de Altas CMBD de Hospitalización del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, durante el período 2010-2012 en España se registraron en la Comunidad de Madrid 38.777 altas hospitalarias por accidentes cerebrovasculares y 1.269 altas hospitalarias por TCE cps en España.

Por su parte, en el boletín del Observatorio Estatal de la Discapacidad del mes de junio de 2011, se presentaron datos de prevelancia del DCA en España. De acuerdo con la encuesta, en España residen 420.064 personas con daño cerebral adquirido. El 78% de estos casos se deben a accidentes cerebro vasculares, mientras se infiere que un 22% corresponde a las demás causas (traumatismos craneoencefálicos, anoxias, infecciones o tumores).

Las personas con daño cerebral se encuentran con multitud de dificultades para lograr una recuperación funcional. Según la presidenta de la Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE), Amalia Diéguez: “El 68% de las personas con daño cerebral presentan discapacidad para realizar alguna actividad básica de la vida diaria y el 45% lo hacen en grado severo o total”.

Viendo las cifras de incidencia creo que lo que faltan son recursos por volumen y coordinación de los mismos, para que todo el mundo tenga el recurso que precisa en las diferentes fases de la enfermedad en la que se encuentre, y no precise de esperas de tiempo entre los mismos.

5. El Centro Lescer que usted dirige goza de gran prestigio como centro de referencia para tratar el DCA. ¿Qué tipo y perfiles profesionales componen el Centro?

Lescer cuenta con un equipo de 40 profesionales altamente cualificados, con una formación activa y en constante evolución. Creemos que una de las claves para el éxito de la neurorrehabilitación es la coordinación transdisciplinar entre profesionales, usuarios y familias.

Con el objetivo de contribuir a la mejora continua de la autonomía funcional y psico-social de cada paciente, el abordaje terapéutico se realiza a través de un equipo transdisciplinar en el cual incluimos servicios médicos de Neurología, Psiquiatría y Médico Rehabilitador, además de terapeutas en Fisioterapia, Neuropsicología, Logopedia y Terapia Ocupacional, y la ayuda de un Trabajador Social.

6. Además de estos variados perfiles profesionales también trabaja con optometristas derivando a pacientes con lesión cerebral para que sean tratados mediante sesiones de Terapia Visual, ¿verdad?, ¿qué debe diagnosticar en un paciente para derivarlo a optometristas comportamentales y qué espera conseguir de ellos?

Solemos derivar a aquellos pacientes que presentan problemas de equilibrio o lectura, entre otros, que sospechemos que pueden estar asociados a problemas de visión. También derivamos a pacientes con diplopia o visión doble, o a aquellos que cuentan con una reducción del campo visual (anopsias), dificultades en los movimientos oculares o problemas de convergencia, acomodación y adaptación.

Por parte de los optometristas, esperamos obtener resultados positivos en cuanto a su trabajo con los pacientes afectados por DCA , mejorando los déficits visuales que estos puedan tener. Esto posteriormente beneficiará al trabajo llevado a cabo por el resto de terapeutas de Lescer, que se encontrarán con un obstáculo menos a la hora de realizar su abordaje.

7. ¿Desde cuándo trabaja con optometristas?, ¿cómo influye el trabajo del optometrista en el trabajo que llevan a cabo en el Centro Lescer?

Trabajamos desde los comienzos del Centro, desde hace muchos años. Normalmente los pacientes son tratados por optometristas externos con los que tenemos convenios de colaboración y estos mismos nos dan pautas de cómo integrar sus tratamientos en nuestras propias sesiones, e incluso en la vida diaria de los pacientes.

La influencia de la Terapia Visual es muy positiva, puesto que potencia y complementa el tratamiento que llevamos a cabo en Lescer. Además, los optometristas disponen de herramientas específicas, tanto de valoración como de tratamiento, que son muy necesarias para llevar a cabo una buena Terapia Visual y de las cuales nosotros carecemos.

8. ¿Podría mencionarnos el caso o los casos concretos más sorprendentes o llamativos de su trabajo con optometristas debido a la mejora experimentada y los buenos resultados del paciente?

Se me vienen varios a la cabeza, y algunos han sido casos con los que el trabajo de Terapia Visual ha sido muy interesante. Los mayores logros los hemos visto en pacientes con diplopía, los cuales han experimentado una mejoría que les ha permitido volver a leer, caminar con mayor seguridad y estimar mejor distancias. También hemos visto buenos resultados en pacientes que tenían problemas en la binocularidad y problemas de convergencia, como por ejemplo una paciente que pudo volver a leer, y esto influyó muy positivamente en su estado de ánimo, puesto que era su pasatiempo preferido. Otro paciente consiguió volver a llevar la economía de su casa al mejorar su función visual. Y así podría poner bastantes ejemplos más de pacientes que han ido consiguiendo aumentar su independencia y reinserción en una vida más normalizada.

9. ¿Qué importancia cree que tiene la colaboración entre profesionales de distintas disciplinas?

Creo que la colaboración entre profesionales de distintas disciplinas es un aspecto de vital importancia. Tanto a nivel personal como desde nuestro centro, creemos que el trabajo no puede completarse satisfactoriamente si no hay diferentes perfiles profesionales dentro del equipo. Para nosotros, la interdisciplinaridad es un pilar fundamental y la base de los tratamientos que llevamos a cabo en Lescer. Esta metodología también nos permite colaborar de manera externa con distintos profesionales, como pueden ser los optometristas u otros, con la finalidad de ofrecer el mejor tratamiento posible a nuestros pacientes y la cobertura más vanguardista.

Tanto es así que todos los profesionales que conforman nuestro equipo, ya sean fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, logopedas, etc., cuentan con formación paralela en las distintas áreas de abordaje, tratándose de una formación continua que favorece la cooperación y el trabajo coordinado e integral.

10. ¿Cree que la interdisciplinariedad está todo lo asentada que debiera estar, sobre todo en el sector sanitario?, ¿qué cree que falta por hacer?

La interdisciplinaridad es algo que se demanda y emplea prácticamente de manera innata siempre que intentamos llevar a cabo nuestro trabajo de la manera más profesional posible, independientemente de la profesión que realicemos. Esto podemos trasladarlo al sector sanitario, donde cada día se están haciendo mejor las cosas, pero como en todo, siempre hay margen de mejora, o por lo menos hay que intentar buscarlo. Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de un paciente con daño cerebral, hablamos de un caso complejo donde muchos factores entran en juego y donde el tratamiento es llevado a cabo por diferentes profesionales, por lo tanto, estamos prácticamente obligados a colaborar y cooperar para cumplir el objetivo.

En este sentido, la colaboración entre centros sanitarios y profesionales en tratamiento del daño cerebral, como Lescer u otros centros, debe ser plena y coordinada para poder atender a las personas que han sufrido un DCA y, de esta manera, comenzar con una rehabilitación temprana. Por lo tanto, podemos decir que son necesarias todas las acciones que favorezcan poder trabajar coordinadamente entre centros sanitarios.

11. ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

De mi trabajo me gusta todo. Tratar a los pacientes, realizar valoraciones, establecer objetivos terapéuticos, investigar e incorporar avances técnicos y tecnológicos, ejercer mis funciones como directora del centro, comunicarme con las familias, etc. Si bien nuestro trabajo nos pone frente a situaciones personales y familiares muy graves, son estas mismas las que nos aportan grandes satisfacciones siempre que vemos, por ejemplo, como los pacientes evolucionan satisfactoriamente, por muy pequeña que sea esta evolución. Y es esto lo que te permite seguir trabajando día a día con plena motivación y amando tu profesión.

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