4 habilidades que trata la Optometría Comportamental en la entrada de información visual

4 habilidades que trata la Optometría Comportamental en la entrada de información visual

En el trabajo que se lleva a cabo en las sesiones de Terapia Visual y Optometría Comportamental con el paciente, el optometrista trata distintas habilidades visuales que pueden verse afectadas, tanto en la entrada de información como en el procesamiento y salida o respuesta.

Centrándonos en la ruta de entrada de información, se pueden tratar 4 habilidades, como:

OCULOMOTRICIDAD

Los movimientos oculares nos permiten, por un lado, seguir con la mirada un objeto en movimiento (movimientos de seguimiento) y, por otro, cambiar la mirada de un punto a otro (movimientos sacádicos). También nos permiten fijar los ojos en un objeto para poder discriminar adecuadamente.

Unos movimientos oculares bien integrados serán fundamentales para actividades cotidianas como la lectura, el trabajo con ordenador, la práctica deportiva o la conducción.

VISIÓN BINOCULAR

La binocularidad es la capacidad para coordinar ambos ojos de manera efectiva. Para ello, gracias a los movimientos oculares, los ojos se ajustan en el espacio (convergencia o divergencia) para apuntar al mismo punto. A pesar de la disparidad de las imágenes que cada ojo manda al cerebro, éste las fusiona, permitiéndonos ver en tres dimensiones (estereopsis).

Una binocularidad adecuada es esencial para hacer juicios espaciales correctamente, alcanzar objetos cambiar la mirada de una distancia a otra, entre otras funciones.

ACOMODACIÓN

La acomodación nos permite mantener nítido el objeto que estamos mirando (una vez que lo hemos localizado) y adaptar el enfoque, de manera inconsciente, a las distintas distancias a las que se pueda encontrar.

Una acomodación estable y flexible nos facilita un rendimiento visual eficaz, especialmente en tareas en visión próxima.

INTEGRACIÓN CENTRO-PERIFERIA

La integración entre la visión central y periférica es esencial para hacer de la visión un proceso dinámico y eficiente.

Por un lado, la visión central está directamente relacionada con la agudeza visual, que nos ayuda a discriminar e identificar correctamente lo que estamos mirando. De manera simultánea a la visión central se da la visión periférica, que nos permite ser conscientes de aquello a lo que no estamos mirando, proporcionándonos referencias especiales que nos ayudarán a una mejor localización.

Una adecuada integración centro-periferia nos permitirá realizar unos movimientos oculares más efectivos y, en consecuencia, una mejor binocularidad y acomodación, facilitando el procesamiento de la información visual.

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